- ¿Qué te parece ésta?
- Es bonita, clásica, estará bien con el pantalón de pinzas gris; pero un poco seriota ¿no? Mira ésta de rayas rojas desiguales.
- ¿Esa?
- ¿No te gusta? Es para darle un poquito de alegría a la cosa, que más que clásico estas tendiendo a enterrador. Los cobradores del tren van de
Agatha Ruiz de la Prada comparados contigo.
- Me llevo las dos ¿te parece?
- Me parece estupendo y ya que estamos podías probarte unos vaqueros. Como las camisas son juveniles y... ¿te vas a poner corbata?
- No.
- Pues mejor en vaqueros ¿no?
- Pero no los busques de esos de culo al aire y con rotos...
- ¡Que si! ya sé... clásicos populares.
El caso es que terminamos con dos camisas, unos vaqueros y una chaqueta por si salía el día frío. Mientras él se probaba las camisas y le tomaban el largo del pantalón estuve curioseando en la zona de mujeres y vi un vestido camisero color chocolate que me gustó. La pega eran los 160€ que costaba.
Pasamos por caja y pagamos y antes de irnos le llevé hasta el vestido que me había gustado. Puso cara de pocos amigos al ver el precio y dijo algo así como que se nos estaba haciendo tarde. A mi se me atascó un "egoísta" en medio de la garganta. No sabía se escupirselo a la cara o llorar por el tiempo y la entrega que le había dedicado con sus ropas y las prisas que le entran cuando se trata de mi y lo tacaño que se vuelve.
Me amulé y salí de la tienda al estilo media verónica haciendo volar las bolsas y con cara de "nimemires". Al llegar al aparcamiento ya se da cuenta de que estoy enfadada; ya le vale, que llevo un buen rato con el rictus de "nimemires" y se me están entumeciendo los músculos de la cara.
- ¿Qué te pasa?
- ¿A mi?... nada
- Venga ¿Qué te pasa?
- Te he dicho que nada
- ¿Es por lo del vestido?
- No
- ¿Quieres que volvamos a por él?
- Que no
- No seas tonta, subimos en un momento y si te queda bien te lo compras
- Vámonos para casa ¿No era tarde?
- Si no vamos a por el vestido ¿Qué te vas a poner el día de la comunión?
- Iré en pijama.
- Pero que cabezona eres.
- Mira, ya voy sola el jueves al Corte Inglés y me compro lo que le guste a la dependienta ¡Cómo no tendré a quien preguntarle como me queda...!
- ¡Chantajista! Ya te acompaño el jueves a Badajoz
- Nos vamos a las 10 que a las 11:30 tengo la reunión. Y cuando termine, de cabeza a por la ropa ¿Vale?
Jueves por la mañana, se termina la reunión y nos metemos en el Corte Inglés. Una rápida visual y contactamos a la dependienta. Quiero esto, esto y esto y de este precio más o menos. Me mira y al rato aparece con dos vestidos, uno rojo camisero y otro con un estampado de leopardo.
Nos decidimos por el rojo, 99€, ya que el de leopardo costaba 120€ y era muy llamativo para mi santo (como si se lo fuera a poner él). Me quedaba mucho mejor el de leopardo. Pero como no estaba la cosa para más gastos le pedí a la dependienta que me cobrara el rojo.
Ya nos íbamos y dice mi santo que si no me compro un conjuntito de ropa interior. ¡Vale! Nos acercamos a la zona llena de tetas falsas y me fijé en un conjuntito rojo como el vestido. Lo miro, 40€ y pido mi talla que me voy a dar un caprichito, ¡ea! Me pruebo la parte de arriba y mi santo que le da el visto bueno. ¡Me lo envuelvan que me lo llevo! Peeeero al pasar la etiqueta del conjuntito veo en la caja registradora 102€ y le doy de señas a mi santo. Y mi santo que debe estar en el tercer sueño que no dice nada.
Salimos medio atontaos al sol del mediodía. Nos metemos en el coche y de vuela a casita, hay que comer y echarse la siesta que este señor trabaja por la noche.
Íbamos en silencio y me dio por traducir a pesetas lo que había comprado. De repente suelto un:
- ¿TE HAS DADO CUENTA LO QUE VALE EL CACHO TANGA? Hay que dar la vuelta y devolver esto. Nada menos que 6.600 pesetas un trozo de tela que enseña más que esconde.
- Tranquilizate y pon la radio que vayamos escuchando música.
Hay cosas que no entiendo. Estaba para darle algo cuando le enseñé el vestido chocolate y tan tranquilo con el tapanada éste que cuesta poco más o menos. Al menos el vestido lo puedo lucir pero el conjunto no lo va a ver nadie... Seguimos el viaje sin mediar palabra.
Al día siguiente vuelvo a la carga:
- Tenemos que volver a Badajoz y cambiar el conjunto por un tiquet o por el vestido de leopardo.
- Olvidate de cambiar nada, en todo caso cambiamos el vestido rojo por otro conjunto.
Hombres... La verdad es que queda divino de la muerte, hasta parezco de mejor familia.