
Empezamos mal. Me cuesta cambiar. Soy poco novelera. Cuando le encuentro las vueltas a algo, me adapto y no le pido más. Me había acostumbrado a su aspecto, a su timbre, a su tamaño. Lo reconocía entre muchos nada más escucharlo, pero llegó el cambio.
Me lo dejaba en casa al no considerarlo de mi propiedad, no atendía sus llamadas porque tengo una sordera selectiva para estas cosas (solo oigo el mio) y para colmo ocupa más espacio. Además, se quedaron la mayoría de mis contactos en el otro. La historia es que terminó en el fondo del retrete sin saber como (bueno, si sé como pero no me parece oportuno explicarlo). Rápidamente lo abrí y le saqué todo lo que se podía desmontar. Cuando ya creía que estaba sequito del todo, seguia manando agua por todos sus agujeros. Al llegar a casa no tuve más remedio que decirselo a "mi Santo", me lo encontré de frente, mi intención era subir al cuarto de baño y secarlo con el secador de mano y no decir ni "mu", pero me tuve que encontrar al que me lo regaló. "No has tardado ni dos semanas en estropearlo, con el dineral que cuesta; es que no le pones atención a nada y bla bla bla......."
A las 4 de la tarde ya se encendía y casi al anochecer sonaba. Esta mañana funciona correctamente y espero que siga así.