
Inocente por comprar una revista (dos) a ciegas. Tan a ciegas que había que pagarlas antes de tenerla. Tan a ciegas que era a Gonzalo a quien tenía que pagar y me entregaría los dos ejemplares. A Gonzalo no lo conozco de nada (y sigo sin conocerlo). Hasta el precio era a ciegas.
Era una aventura de Hernan Casciari y sus amigos. El proyecto era interesante, volver a tener una revista con relatos que sería publicada cada tres meses, que había que esperar. Me recordaba al Selecciones. Pero ésta no tiene publicidad (ahora no recuerdo si el Selecciones tenía publicidad), ni publicidad ni intermediarios.
Casciari ha vendido 10.080 ejemplares por el método blog (método que me acabo de inventar). Él dice en su
blog que quiere hacer una revista sin intermediarios y sin publicidad, una revista que vaya directamente al librero y sus lectores nos lanzamos a la compra. Parece que lo que más le importa es que los pequeños libreros no mueran y sus librerías sigan abiertas. Eso y poder editar una revista que no dependa de la publicidad.
Se inventó una forma de distribución. Tan simple como un foro en el blog, en ese foro nos íbamos organizando por zonas los que no disponíamos de librerías que quisieran hacerse cargo de mínimo 10 ejemplares.
Así contacté con Gonzalo .
También se inventó un precio justo. La revista cuesta 15 periódicos del sábado. En cada país tiene un precio distinto. Tan es así que le debo unos céntimos a Gonzalo, echamos mal las cuentas. Lo arreglaremos en el siguiente pedido.
Hernan nos iba soltando perlitas. Que si había conseguido que un amigo viajara sin pasaporte para estar en el limbo de Barajas antes de ser deportado. Que si incluía un marcapáginas con un número para entrar en el sorteo de una pizza. Que si había convencido a uno de los más afamados escritores para colaborar. Que si...
La expectación era tal que los correos iban y venían a ver donde y cuando conseguía mis ejemplares.
El lugar, los buzones de correos de los multiples en Cáceres. La hora, las siete de la tarde noche.
Le mandé un último correo a Gonzalo, que llevara mis dos ejemplares y llamé a Toni para que fuera a buscarlos. Algo no salió bien y Toni se volvió a casa con las manos vacías. Quedaron al día siguiente para la entrega.
Esto fue hace un par de días o tres. Hasta hace unas horas no llegaron a mis manos.
Nos piden que hagamos una foto con una sonrisa falsa (la que está arribita del todo).
El que quiera se puede descargar todo en pdf. Entonces ¿para qué comprarla?
Es una gozada tenerla entre las manos. Aunque me duele abrirla mucho no vaya a ser que se descomponga.
Mis números son el 10.569 y el 10.570. Los números del marcapáginas para la rifa de la pizza.
La pregunta es ... si se han vendido 10.080 ejemplares ¿cómo es que yo tengo números superiores?